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11 de diciembre de 2017

FUGACIDAD


ALEJANDRO TOLEDANO
Fugacidad.
Vertiginosamente y a trompicones, descendí las escaleras del Postigo. Viré mi semblante hacia aquellas persistentes sirenas luminosas que no evocaban más que falsedad y distorsión de una realidad, en la que ya nadie más luchaba por su propia libertad.
Poseía la poesía en demasía, pues las llagas de las llamaradas, se hallaban entre los resquebrajados retales del esbozo de aquel pozo sin fondo que conformaba mi mente.
A pesar de que todos habían perdido la esperanza, yo recorría los edificios colindantes de la Judería incesantemente. No quería ni podía convencerme de que yo era la única persona a la que el sistema no había manipulado; y por ello me buscaban.

Abrupta y abrumadora la bravura de mi brevedad, quise ser grande gritando que aún había esperanza por lo que luchar. Pero los forcejeos contra el sedante de aquel agente me demostraron lo contrario. Ahora todo estaba perdido.

21 de noviembre de 2017

La Casa de la Moneda

     Raúl Hernández: 

La Casa de la Moneda

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El rey Felipe, cuya lujuria por el dinero era inmensa, guardaba en su bodega miles de riquezas obtenidas en las batallas. Mucha de la gente lo admiraba por almacenar tal cantidad de tesoros, otros le odiaban. El odio por otras personas le aspiró a una muerte horrible cuya salvación era el suicidio.
Felipe antes de morir dejó una nota:``La casa con todos mis botines de batalla los heredará aquel que no vea necesario el dinero. Como no existe tal persona, dejo en propiedad mi casa…´´, escribió Felipe.
Encima de la carta se encontraba una moneda.

Destino



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MARÍA VELASCO

DESTINO

Mi inocencia es más grande incluso que el dolor que me invade al tener que despedirme de esta tierra. Otro sábado más. No obstante, diferente al resto. Deber pensar que es la última vez que estaré en esta judería, arrodillado en este cálido suelo, para nunca volver. Dejar aquí a mi amada, dejar aquí mis pertenencias, mi vida, mi gente… todo por supuesta deslealtad. Ingratitud.

Desearía haber sido fusilado en su momento y no haberme enriquecido en esta dichosa ciudad. Así, cristianos no podrían aprovecharse de mi poderío.

Desalmado me voy. Recorro con la vista cada baldosa, piedra, rincón de recuerdos múltiples, cada arco mientras me alejo. Me siento dentro de una manada de pájaros. Todos ellos visualizan una víctima; ese soy yo: picoteado, aturdido, pero sin alma de ganar esta batalla incoherente.

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16 de noviembre de 2017

La Alcantarilla


DANIEL RODRÍGUEZ
La alcantarilla del caminante sin camino:
Su mayor virtud era la imaginación. Regresando a casa, siempre le sobraba tiempo para crear historias. Sin mirar el camino, prosiguió la marcha. Había una alcantarilla abierta, ni siquiera la vio, se precipitó por ella. Mientras caía, era incapaz de visualizar el fondo.
Se levantó, se encontraba en La Fuencisla, veía a lo lejos un castillo derruido semejante al Alcázar pero no percibía más que el color blanco y negro. Continuó su camino, se dirigía a la judería. Toda la ciudad estaba en ruinas, ningún coche, ninguna señal esperanzadora, todo era soledad y desolación.
Llegó al derruido portal de su casa. Guiado por la frustración, lo cruzó. Estaba verdaderamente en el portal de su casa, podía apreciar de nuevo la belleza de los colores. Un fuerte escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Por alguna razón inexplicable otra oportunidad de vivir le fue brindada tras morir en el fondo de aquella alcantarilla.



31 de diciembre de 2014

MICRORRELATOS 2014

MICRORRELATOS DE TEMAS SEGOVIANOS.

Se presentan aquí algunos microrrelatos de tema segoviano. Cabe destacar que el de Daniel Sanz ganó en 2014 el concurso anual que convoca la librería Antares. No es para menos, teniendo en cuenta su calidad.







DANIEL SANZ
ESTRATEGIA DE GUERRA

El poderío de los celtas estremece y su ataque es inminente. Como gobernador, debo planificar la defensa del Alcázar.  Si elevo y fortifico las murallas que rodean la ciudad de Segovia, no habrá suficiente madera y piedra para catapultas. Podría emplazar arqueros en el Acueducto, pero eso debilitaría a los legionarios que defienden la Catedral. Quisiera armar  un pequeño ejército de mercenarios, mas si gasto el oro no alcanzará para pagarles a los centuriones. Y no puedo usar la caballería, porque estamos rodeados de ríos y colinas...
¡Quién será el malnacido que desarrolló el nivel de dificultad de este juego!




Eduardo Alonso Gómez
Sonata de invierno

Se despertó cuando empezó a sentir los copos de nieve en su rostro, carraspeó su  garganta y le llamó; un podenco acudió a su llamada, este llevaba acompañándole hacía más de tres años. Al no cesar la nevada buscaron refugio debajo de esos gigantescos arcos.
Su descanso ya finalizado les hizo ponerse en marcha hasta su destino diario. Al ir por el camino les entró hambre que saciaron con un rancio cuscurro de pan.
          Como cada día a las 9 de la mañana abrió su mochila, posó su sombrero y recitó felizmente una melodía con su flauta.



SONIA PÉREZ
EURORRACISMO

Camino a la entrevista, traje recién planchado, maletín, impecable. Era la oportunidad de su vida. Cruzó el acueducto, pasó esa cervecería de moda, le apetecía un montadito pero no podía permitirse que lo vieran en un sito así. Por fin llega,  entra al portal, oye una voz que le suplica algo que llevarse a la boca. Se abre la puerta y le invita a pasar una elegante mujer, ¿Será la jefa?, el hombre de color le vuelve a suplicar limosna, ¿cómo va a hablar con alguien así delante de su futura jefa? No le mira a la cara y cruza pisándole la mano. Entra y le mandan esperar en el despacho. Al cabo de unos minutos se abre la puerta y aparece un hombre con buena presencia, se presenta como el jefe de la compañía. Se saludan, y descubre en aquella oscura mano una marca de una suela de zapato



PATRYK ZELAK
El paso del tiempo

   Una noche oscura, donde, en vez de la luna, brillaban las estrellas se creó un hecho tan imposible que se convirtió en una moraleja.
   Un día como este, cuando la luna no luce y todas las estrellas brillan, en lo alto de la catedral de Segovia aparece una silueta de anciano, la cual se sienta en la cúpula y contempla el paisaje de Segovia.
    Después de contemplarlo varias horas piensa en el tiempo empleado para ello y se da cuenta de que tiene que desaparecer para no ser descubierto.
    ¿Moraleja? Cada uno tiene que aprovechar el tiempo al máximo para disfrutar de la vida y que no se quede tan monótona, porque hay muchas cosas que hay que descubrir.

DANIEL KLOS
Deus ex machina

Roldán, lleno de barro, pero con una sonrisa pícara, dio su artificio por terminado. Limpió y barrió lo que le quedaba, mas una pieza por poner quedaba: el madero. Y ya llegaba.


18 de marzo de 2014

MICRORRELATOS DE TEMA SEGOVIANO: El tiempo


David del Río Gómez

La Vida En Un Abrir Y Cerrar De Ojos


Y ahí estaba yo, parado en la cola del Burguer King enfrente del acueducto un viernes por la tarde, esperando y esperando y esperando para poder cenar con mis amigos. El tiempo pasaba y pasaba y yo seguía en aquella cola infernal mientras mis colegas estaban de risas  en una mesa que habían encontrado, cuando de pronto observe como a ellos les empezó a crecer la barba, a las chicas los pechos y a las señoras mayores las arrugas, el día y la noche se alternaban a una velocidad de escándalo,  podía observarlo por la ventana, pero yo seguía igual, en el mismo sitio de la cola. Las estaciones pasaban, la  gente seguía envejeciendo pero yo solo había avanzado un centímetro de la cola cuando cerré los ojos un instante y me desperté en aquella cama, una cama de hospital…
Sin darme cuenta se me había pasado la vida en aquella cola. Sin darme cuenta había perdido mi juventud, mi libertad, a mis colegas… La vida…



17 de diciembre de 2013

MICRORRELATOS DE TEMA SEGOVIANO: Cambiando la historia.

PAULA TARDÓN



LLÁMAME



 Es nuestra última oportunidad. Espero su llamada, quiero ver su código en la pantalla del teléfono, se hace tarde. “¿Y si no recibió el mensaje? ¿Y si no vuelvo a verla? Iré a buscarla” me pregunto mientras avanzo hacia el Acueducto. Su inmensidad y resistencia después de tres guerras mundiales me sigue asombrando. El aspecto escombroso de la calle Real hace que recuerde cuando era niña y paseaba feliz por allí.

Corro aún más, ella debe de haberse olvidado… a no ser que… Llego a los restos de la antigua catedral, diviso una sombra. Es ella. Corro a abrazarla pero se desvanece, gritando mi nombre como últimas palabras. Despierto entre sudores en el sofá de una habitación de hospital. Mis padres me abrazan llorando. Mi hermana está postrada en la cama, pero sana y salva. Entra la enfermera a la habitación:

- Vaya, parece que hoy no tenemos visita…



Javier Trujillo

¡Qué locura!

Día 4

    ¡Qué locura! En una tormentosa mañana con fuertes vientos, oí un gran estruendo mientras comprobaba los motores de la sala de máquinas de mi dirigible. ¡Qué mala suerte la mía, un rayo ha destrozado uno de los motores obligándome a descender con urgencia!

    Ya, a salvo en el suelo y al despejarse poco a poco la niebla, vi… ¡un acueducto romano! ¡¿Pero dónde estoy?! ¡Mi meta era llegar hoy a París, y estoy en Segovia! ¡Será un retraso importante para conseguir mi 
objetivo.
    Con la colaboración de los habitantes del lugar, me propuse arreglar los inoportunos daños. Trabajando codo con codo, conseguimos acondicionarlo para retomar el vuelo.
    Viendo que el tiempo mejoraba, me apresuré a despegar y a continuar el viaje cuando… el timbre de mi puerta sonó, me desperté, y comprendí que todo había sido un sueño.
    “¡Qué locura dar una vuelta al mundo en 80 días, ¿verdad, Passepartout?!”

14 de diciembre de 2013

MICRORRELATOS DE TEMA SEGOVIANO: SOLEDADES



OLMO DE ANDRÉS GARCÍA

EL CUADRO PERFECTO

    Podía sentirse como en el cielo, su mente flotaba, divagaba, mirando desde la muralla, el Monasterio del Parral y el mar verde que lo rodeaba y que tapaba cualquier atisbo de tecnología. Por encima del valle, el árido campo amarillo con algún pino perdido. Sobre esta postal, el sol desaparecía llenando el cielo de tonos rojos, naranjas, rosas, violetas y azules. El cuadro perfecto para la mujer perfecta, pero no había mujer, había soledad en ese cuadro, no estaba su figura perfecta apoyada en la muralla con él.
    Ahí estaba, la primera lágrima, vendrían más seguidas.... Mientras venían se alegraba . Pues no eran sus lágrimas metáforas sobre lo que era y lo que iba a venir en su vida. ¿No habría más chicas perfectas?
El cuadro perfecto para animarse. Y animándose cayó la noche, que le dijo adiós al cuadro perfecto.


BEATRIZ HIGUERA

MAGIA EN LOS PIES DEL CASTILLO DE HADAS



 La tarde estaba tenue, dubitativa para una noche llena. Comenzaba blanca como la pureza, seguía un manamiento de movimientos limpios y ricos como el diamante.
   En el siguiente paso manaban notas, que algunas se esfumaban con el río y que iluminaban el resto del transcurso, y otras se posaban sobre las grandes copas, aún húmedas.
    Un paso más y llegamos al corazón, un ir y venir de colores, pero únicas figuras muy simbólicas, también pequeños focos que se volvían inmensos cada vez que cuatro órbitas se encontraban.
   El corazón se iba estrechando, como un túnel sin fin, tan hermoso que quieres permanecer ahí.
   Descendiendo, un vacío para que puedan revolotear todos los cantantes del lugar.
   Enlaza con una pasarela, añeja como un barco pirata, y sin darte cuenta llegas a tu destino: un manto verde de esperanza se apodera de ti y cuando crees que no podía haber mas, turnas, con la cabeza bien alta y observas un horizonte sabio y hermoso.

13 de diciembre de 2013

MICRORRELATOS SEGOVIANOS. EL CAMINO DE LA VIDA

KATIA RUTH BACA

MI HERMANA


‘Muchas personas te pueden acompañar en la vida, pero ninguna como una hermana’. Aún recuerdo cuando me lo decía y me lo sigue recordando una gran mujer, mi abuela, cuando íbamos caminando hacia la Fuencisla una tarde con un sol brillante y resplandeciente, me lo explicó; que aunque te deje sin ropa, aunque te haga enfadar, también te regalará su tiempo, su cariño, su fidelidad y su compañía incondicional; quizá porque sabes que la tienes siempre, no la tomas en cuenta y más si es cinco años menor que tú, pero siempre que estés triste o con una lágrima a flor de piel, esa compañera estará ahí para decir; ¿Qué ya vas a llorar?, ‘Sonríe, la vida es bella’, y no te dejará caer.

Entonces es ahí cuando te das cuenta de lo que tienes. Una sonrisa y un abrazo es lo que cerró una nueva lección de vida.




LAURA DE LA CALLE GONZÁLEZ

AFERRADO AL PASADO
Desgraciadamente, a mis ochenta y tres años vengo cada día, cada atardecer a ver pasar el tren, a mi lugar favorito, donde pasé tantos momentos de mi infancia, en el Puente Hierro.

Me acuerdo de ese nueve de Julio de 1945, como si fuera ayer. Yo, un joven de apenas 15 años, comencé a trabajar cargando las mercancías que cada día los trenes llevaban a Medina del Campo desde Segovia.

A pesar de ser un trabajo duro, conocí allí a mis compañeros, quienes han sido toda mi vida mis mejores amigos. Cuando los años pasaron por encima de nosotros y ya no servíamos para trabajar, nos reencontrábamos en el puente cada atardecer.

Poco a poco, fueron desapareciendo donde algún día yo me encontraré con ellos pero el puente permanecerá hasta que la sociedad decida borrarlo de aquel emotivo paraje y con él el espíritu de aquellos ilusionados jóvenes.


VANESA PASTOR

El 34 de José Zorrilla

    “Yo nunca pierdo hasta que no me rindo”- me decía a mí misma caminando hacia la puerta. Nunca me había atemorizado tanto un número y una calle: el 34, la calle, José Zorrilla. Pero lo que más miedo me daba de todo, era un nombre: Adrián, y su actitud al verme. Llamé al timbre:
    -¿Adrián?
    -¿Marta?
    -Sé que no me quieres ver después de todo, aunque lo entiendo. Más tarde me iré.
    -¿Qué quieres?- rompí a llorar acostumbrada a su tono amable.
    -Si lo hice es porque solo busco excusas para no decir te quiero, pero sabes cómo soy. Suena tópico, pero no es por ti es por mí. Quiero que sepas, aún sabiendo que es tarde que…- hubo un largo silencio- que te quiero –el silencio permaneció.
    Nos miramos, le abracé y él tan solo susurró:
   -Gracias por volver, mamá- le besé su mejilla con lágrimas en las mías.




MICRORRELATOS DE TEMA SEGOVIANO. ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

SANDRA MARTÍN

AMOR ETERNO

Día de invierno, nieve, frío.Una redacción a unas horas de acabar, de poner punto y final para siempre. Ella, guía turista. Él, médico de urgencias.Una firma no paró su rutina.

Los esperaba un día largo, cada minuto contaba. Ella visita el monasterio San Antonio el Real. Él, urgencias sin fin, la vida y la muerte cercanas. A veinte minutos del final, de acabar con esa tremulosa rutina. Un cruce, un cruce mal señalado a causa de la intensa nieve, ponía punto y final a esa desdichada rutina. Nada sucedió de la forma que ellos tanto añoraban. La ambulancia llegó, Ella aún estaba viva. Él intentó salvarla. Fue imposible. La vida de ambos cambió por completo. Una, llena de descanso. Otra, llena de pena. Y es que a veces es tan corto el amor y tal largo el olvido.




BEATRIZ SANTA CLARA

EL PRIMER DÍA


Hoy es una preciosa mañana de otoño en la que el sol quiere salir, el frío ya se nota y los pájaros no dejan de cantar. Me llamo Julia, y a pesar de que soy de Segovia esta es la segunda vez que vengo a ver el Alcázar, lo miro asombrada y no dejo de imaginarme la de historias que se esconden tras estos muros. Estoy con Jaime, el hijo de unos amigos de mis padres, hoy me toca ser su guía y la verdad es que la idea me encanta. Poco a poco fuimos conociendo la ciudad y fuimos conociéndonos nosotros. Pasamos por la plaza mayor con su bonito quiosco en el centro, el teatro Juan Bravo de fondo, bajamos la calle real y llegamos al acueducto, cada vez que lo miras parece aún más bonito. Jaime me mira, sonríe y se acerca a mí.



CARLOS ARCALÁ

ENCUENTRO


Una mañana lluviosa, debajo del acueducto de Segovia, un hombre con gabardina y sombrero levanta la mirada y, a lo lejos, atisba entre las gotas de lluvia que caen sobre las lentes de sus gafas la silueta de una mujer. Según se va acercando, él va levantando su cara cubierta por el sombrero. Una vez que la mujer se acerca, él sonríe mientras la mira. El hombre la sigue con la mirada mientras se aleja, debajo del acueducto, en una mañana fría y lluviosa.



MARÍA BERNARDO. 

CARTA SOBRE LA MESA


Parece mentira que vaya a ser la última vez que vaya a ver desde este balcón el hermoso atardecer que se forma en la sierra de Guadarrama. Es lo mejor de este palacio.
     Es complicado ausentarme sabiendo que Aurora preguntará por él. Seguro que al no encontrarlo, a la primera que acudirá será a mí. ¡Qué descarada!
     Matilde, en ti puedo confiar. Ya son muchos años viviendo a tu lado, y sé que cubrirás mi ausencia e intentarás ocultar mi error. Aunque, si te soy sincera, no me arrepiento. La rabia pudo conmigo, y ahora solo intentaré olvidar este remordimiento que apenas deja conciliar mi sueño.
     No te pondré en el compromiso de saber dónde se oculta el cuerpo de mi esposo. Solo te pido, hermana, que intentes inculpar a la entrometida que me ha llevado a esta locura.
     Si pregunta alguien, me fui de viaje. Yo no sé nada.

MICRORRELATOS DE TEMA SEGOVIANO. UN VIAJE POR LA FANTASÍA.

SANDRA BASTIÁN SERRANO

LOS PASEOS DE ISABEL

 
  Isabel bajó los más de cien escalones que separaban la Torre del Homenaje del resto del castillo, con cuidado de no tropezar a lo largo del recorrido.
    Paseó por la Sala del Palacio Viejo y la Sala de la Chimenea; contempló con cariño la Sala del Trono y releyó el lema del que tan orgullosa se sentía, antes de admirar las vidrieras de la Sala de la Galera. Recorrió también la Sala de las Piñas, la Cámara Regia, la Sala de los Reyes, la Sala del Cordón, la Capilla y no se detuvo hasta llegar a la Armería.
    Allí sacó su trapo y restregó una vidriera de cristal hasta que la imagen de una señora de la limpieza se reflejó en ella: una mujer que debía mantener la pulcritud del Alcázar de Segovia.



LUCIA DEL POZO LARGO

LA LENGUA NEGRA DEL ANGEL

     Aquel extraño ser había vagado por la Tierra desde hacía millones de años. Era un ángel de alas que brillaban cuando las luces del mundo se apagaban, dejando que aquellos mortales sucumbieran a la oscuridad. Y encontró Segovia, el sitio perfecto para su plan. Había una extraña estatua que, según indicaba su pedestal, era Juan Bravo. El metal reluciente era de la época de los dragones, hecho con su fuego, cuyas llamas se seguían reflejando en su bruñida superficie. Se decía que los dragones bebían el fuego del Sol. Los humanos de esta Tierra estaban ciegos, ya que sólo veían lo que querían ver. No notaron al ángel coger la estatua de Juan Bravo y descender por un pasadizo oculto bajo el banco donde habían estado sentados.
    - Deja que tus lágrimas caigan – le susurró su lengua negra. Necesitaba que sus lágrimas le empaparan el rostro para escapar de sus penurias.




PABLO PONCE

GAJES DEL OFICIO

Mi vida útil comenzó hace relativamente poco. Ahora tengo un trabajo fijo pero no estoy demasiado contento. He visto niños riendo, ancianos amargados y jóvenes enamorados, pero siempre hay alguno que paga su mal humor conmigo, otros se me quedan mirando como maldiciéndome y otros directamente pasan de mí. A veces les hago perder el tiempo y me sonrojo porque me siento observado, otras veces, les dejo que elijan y me relajo a pesar de que este trabajo exige estar siempre atento sin cometer errores.

Mi error fue hace unas horas, una persona no me miró y yo no me sonrojé. Pasó y murió atropellada. El coche tampoco me miró. Estoy triste, me van a trasladar de la Vía Roma a Otero, a San Cristóbal o a Madrona, y aquí pondrán un semáforo menos sentimental.



21 de enero de 2013

MICRORRELATOS

                                                         MICRORRELATOS

El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. El microrrelato también es llamado microcuento, minificción, microficción, cuento brevísimo, minicuento.

Recogemos una serie de microrrelatos escritos por alumnos de Bachillerato del Instituto. Las condiciones que se propusieron son dos: no superar las 150 palabras y ambientación en algún punto de Segovia.



ALEJANDRO DEL BOSQUE: CONFUSO ENTRE LAS PIEDRAS

Desperté en la plaza de Colmenares, tumbado en un banco y envuelto en papel de periódico. Miré a mi alrededor, tan solo me fijé en un hombre encapuchado, cuyo rostro no conseguía distinguir.
Supuse que quería algo, ya que no paraba de mirarme. Sin embargo, cuando llegué a pocos metros de él, desapareció rápidamente por las escaleras que cruzan la muralla.
Me asusté por un instante, me di la vuelta, volví sobre mis pasos, y me vi a mí mismo, tumbado en aquel banco.



JULIA CONCEPCIÓN: EL PASEANTE

Un hombre paseaba por la Plaza Mayor de Segovia. Se abría paso entre la multitud y esquivaba a los niños que corrían y se subían gritando al templete, mientras sus ojos quedaban fijos en la silueta de la catedral. La belleza del caso antiguo hacía que las sílabas se deslizaran mejor tras sus gruesas y oscuras cejas y lograba que en sus pasos encontrara el ritmo que necesitaba para cada poema.
¿Cómo iba a saber aquel hombre que, en ese mismo lugar, más de ochenta años después, la estatua de su silueta iba a inspirar a muchos otros como él?



 CRISTINA DE PEDRO MUÑOZ : UN RAYO DE ESPERANZA

La tarde era gris, amenazaba lluvia, y allí estaba yo en lo alto de una roca, al borde de un precipicio mirando el Alcázar a pocos metros de mí. Todo estaba decidido, un salto y se acabaron todos mis problemas.No podía pensar, pero algo me impedía saltar, algo unía mis pies a la roca.
 Hice un último esfuerzo, miré al frente y repentinamente le vi a él subido en la torre más alta del Alcázar, a punto de arrojarse al vacío.Por un momento nuestras miradas se cruzaron, en décimas de segundos nuestros cerebros intercambiaron millones de ideas, nos hicimos mentalmente cientos de preguntas y seguimos mirándonos fijamente.
Pasaron unos minutos que se nos hicieron eternos. De repente como por arte de magia, ambos sonreímos al mismo tiempo, y nuestra sonrisa se iluminó por un brillante rayo de sol que apareció entre las oscuras nubes de la tarde segoviana.
                               



KATIA RUTH BACA CORNEJO: VACACIONES


  Apareció en su casa, no sabía cómo ni por qué. Todavía le quedaban tres días para seguir sus vacaciones en aquel maravilloso lugar; no sabía cómo había llegado a casa sin ni siquiera sentirlo.   
 Estaba enfurecida, su corazón latía muy rápido, ya que estaba caminando apresuradamente por todas las habitaciones a buscar quien lo ayude a entender lo que estaba pasando; y de tanto moverse, desordenó toda la cama. Al no encontrar a nadie que le dé alguna respuesta se puso a llorar. Tan grande era el deseo de estar en aquel lugar, que abrió los ojos de golpe y en seguida sonrió con la felicidad de saber que a la hora de asomarse por la ventana podrá volver a ver el barrio de las brujas de San Millán, dentro y fuera del sueño.




CARLOS MARTÍN: LA PIEDRA DEL ACUEDUCTO 
        Cuando el arqueólogo William Blake vino a Segovia a trabajar en una excavación, no imaginaba el fantástico descubrimiento que haría. Un día encontró un fragmento de granito con una inscripción. No se lo contó a nadie. Trabajó en secreto durante meses para descifrar aquel extraño lenguaje.
         Una noche, mientras investigaba, se apagó la luz y vio que algunas de las laminillas de mica brillaban alineadas formando una frase incompleta en latín. Eran instrucciones para colocar la piedra en un pilar del Acueducto. 
             De día trabajaba y de noche visitaba el monumento buscando el lugar donde encajase la piedra. Entre dos sillares encontró un hueco. La luz de las farolas se difuminaba en la niebla. Colocó el fragmento casi a tientas. Inmediatamente el arco se iluminó y la niebla se fue abriendo mientras Blake se adentraba en  aquel portal del tiempo: Se encontraba en un mercado romano. Nunca regresó.

                                                                                   



MARÍA CASAS: HUELLAS DE UN SUEÑO.




Cabalgué sobre los siete vientos de la llanura, hasta el lugar dónde el aire araña con su voz la piedra, dejando prendidas de sus almenas, telarañas de las más hermosas historias.

Paseé por sus angostas y coloridas calles. Embelesé a las princesas más codiciadas de su corte, y agoté mis horas de sueño compartiendo tejado con los gatos.

Perdí todos mis naipes en sus tabernas, y escuché la tintineante risa de las estrellas que colonizan sus noches de invierno.

He soportado ebrio, el audaz y asfixiante canto de sus pétreas sirenas, y bailé macabras danzas alrededor del fuego las frescas noches de su verano.
Grabé con poesía las tejas de las torres que coronan su alcázar, y en las cuevas cercanas al Eresma, vislumbré el brillo purpúreo que adorna las hermosas máscaras de las hadas.
En aquel lugar, encontré, entre jardines, tejados y castillos, los mejores resquicios de la historia.




ARÁNZAZU SÁNCHEZ MORENO: Últimas palabras.
 
Llegué a la iglesia de San Martín aquella tarde lluviosa con reflejos de sol, sabor de otoño. Intenté repasar la jornada anterior y no me acordé de mucho, solo la discusión en la que no recibí más que golpes por su parte. Existían esperanzas de que si aquello no funcionaba, acabaría yo mismo lo que empecé, pero no hizo falta.
 Al llegar, supe que era una trampa por su sonrisa. El tema de divertido tenía poco y no podía ser de felicidad.
 En un intento por no estropear el espectáculo, evadí pensando que muy pronto solo seria un amasijo de vísceras. Recordé el último momento de la vida de su hermana con un mohín. Eran gemelas, tenía que haberlo previsto. Ella me había encontrado, y la cara de la que una vez vi muerta se iluminó, seguramente deleitándose con mi extinción. No podría explicarlo todo; se acabó el tiempo. Y dejó de llover.